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Le Catacombe cristiane di Roma

LAS CATACOMBAS DE SAN CALIXTO

Mirando la Via Appia Antica desde la Porta S. Sebatiano, las Catacumbas de San Calixto se encuentran entre la iglesia del ("DOMINE) Quo Vadis" y la Basílica de S.Sebastián.

Empezaron a existir hacia la mitad del siglo II y forman parte de un complejo que ocupa una extensión de 15 hectáreas, con una red de galerías de casi 20 km. en distintos pisos, y alcanzan una profundidad superior a los 20 metros. En ellas se enterró a decenas de mártires, 16 papas y muchísimos cristianos..

Reciben su nombre del diácono San Calixto, designado a principios del siglo III por el Papa Ceferino como administrador del cementerio. De ese modo, las catacumbas de San Calixto se convirtieron en el cementerio oficial de la Iglesia de Roma.

En la superficie se ven dos pequeñas basílicas con tres ábsides, llamadas por ello "Tricoras": oriental y occidental. En la oriental se inhumó probablemente al papa San Ceferino y al joven mártir de la Eucaristía, San Tarcisio.

El cementerio subterráneo consta de distintas áreas. Las Criptas de Lucina y la zona llamada de los Papas y de Santa Cecilia son los núcleos más antiguos (siglo II). Las otras zonas reciben el nombre de San Milcíades (mitad del s. III), de San Cayo y San Eusebio (finales del s. III), Occidental (primera mitad del s. IV) y Liberiana (segunda mitad del s. IV) con muchas criptas importantes.

Al lado está la cripta de Santa Cecilia, la popular patrona de la música. Era de familia romana noble y fue martirizada en el s. III. Fue sepultada donde se encuentra ahora su estatua y venerada allí al menos durante cinco siglos. En 821 sus reliquias se transportaron a la basílica dedicada a ella en el Trastévere.

La estatua es copia de la célebre obra de Maderno, esculpida en 1599.
La cripta estaba toda ella decorada con frescos y mosaicos (comienzos del s. IX). En el muro próximo a la estatua hay una imagen de Santa Cecilia, en actitud orante; más abajo, en un pequeño nicho, se ve la figura del Salvador, que tiene en una mano el Evangelio; junto a él está pintado el papa mártir San Urbano. En una pared del lucernario se ven las figuras de tres mártires: Polícamo, Sebastián y Quirino.

Pasando por imponentes galerías llenas de lóculos, llegamos a cinco pequeñas habitaciones, verdaderas tumbas de familia, llamadas cubículos de los Sacramentos, que son importantes especialmente por sus frescos.

Se pueden datar en los comienzos del s. III y representan simbólicamente los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía. En ellos se encuentra el profeta Jonás, símbolo de la resurrección.