LAS OTRAS ZONAS


Pasamos después a la zona del Papa Milcíades, que cuenta con muchos arcosolios y numerosos cubículos y criptas, como la cripta del Refrigerio, la cripta de las 4 Estaciones, la cripta del Océano, etc.

Más adelante está la región de los papas San Cayo y San Eusebio.
La cripta del papa San Cayo
(finales del s. III), de grandes dimensiones, se usaba para las asambleas de la comunidad.

Frente a ella se encuentra la cripta del mártir San Eusebio (comienzos del s. IV), que conserva la inscripción del papa San Dámaso en la que se exalta la misericordia de este pontífice hacia los "lapsi", los apóstatas del Cristianismo.

Il Pesce Eucaristico
© Pontificia Commissione di Archeologia Sacra

Recorriendo la galería se encuentran, sucesivamente, la cripta de los mártires Calócero y Partenio, el cubículo del diácono Severo, importante por una inscripción en la que, por primera vez, el obispo de Roma, Marcelino, recibe el nombre de "papa" y se profesa la fe en la resurrección final; el cubículo de los "5 Santos", presentados como orantes; el cubículo "de las Ovejas", con frescos que representan a Cristo Buen Pastor rodeado de ovejas; y escenas bíblicas que simbolizan los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía.

 

Las criptas de Lucina se encuentran junto a la Vía Appia. En ellas, la tumba de San Cornelio conserva la inscripción original que lleva el título de "Mártir" y, a los lados, espléndidas pinturas que representan a los papas San Sixto II y San Cornelio y a los obispos africanos San Cipriano y San Optato. En un cubículo próximo están algunos de los más antiguos frescos de las catacumbas romanas (finales del s. II - principios del s. III); en el techo, la imagen del Buen Pastor; en la pared del fondo, dos peces con un cesto de panes sobre el lomo, símbolo de la Eucaristía.

El cementerio de San Calixto se extiende finalmente a las zonas Occidental y Liberiana, que comprenden espléndidos cubículos, algunos mausoleos y varias inscripciones sepulcrales.

DESPEDIDA

El papa JuanXXIII definió las catacumbas de San Calixto como las más augustas y célebres de Roma, sobre todo porque guardan muchas tumbas de pontífices y de mártires. En los primeros siglos se las consideró verdaderos santuarios y muchos peregrinos las visitaban como tales. En tiempos recientes, también las visitaron algunos papas como Pío IX, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II.

Las catacumbas son una prueba histórica de que la Iglesia de los primeros tiempos fue una Iglesia de Mártires y una Iglesia de Cristianos auténticos que, en la vida de cada día, dieron testimonio de su fe y su amor a Cristo.

"Hoy la Iglesia se ha convertido de nuevo en Iglesia de mártires" (Juan Pablo II). La memoria de los orígenes y la visita a las catacumbas nos hacen comprender mejor el significado y el valor del testimonio del martirio que la Iglesia da al mundo en los umbrales del tercer milenio.